Colgué una nueva pequeña serie de trabajos, en el Café de mis amigos.
Los trabajos van acompañados con una hoja de citas:
[ casa • nido • miniatura • intimidad • redondo ]
“(…) la casa es una gran cuna.”
“La vida empieza (…) toda tibia en el regazo de una casa.”
“La casa (…) Sin ella el hombre sería un ser disperso. Lo sostiene a través de las tormentas del cielo y de las tormentas de la vida.”
“(…) bajo el círculo de luz que proyecta la lámpara, vive en una casa redonda, en la choza primitiva.”
“La casa se estrechó contra mí como una loba, y por momentos sentía su aroma descender maternalmente hasta mi corazón. Aquella noche fue verdaderamente mi madre.”
“(…) la casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo, a pesar del mundo.”
“ “… Todo respira nuevamente/ El mantel es blanco” ” “El mantel, ese puñado de blancura, bastó para anclar la casa en su centro.”
“A la casa bien cimentada le gusta tener una rama sensible al viento, un desván con rumores de follaje.”
“La casa es más aún que el paisaje, un estado del alma. Incluso reproducida en su aspecto exterior, dice una intimidad.”
“Físicamente el ser que recibe la sensación de refugio se estrecha contra si mismo, se retira, se acurruca, se oculta, se esconde.”
“Los sueños de la casa-vestido no son ajenos a quienes se complacen en el ejercicio imaginario de la función de habitar.”
“El nido como toda imagen de reposo, de tranquilidad, se asocia inmediatamente a la imagen de la casa sencilla.”
“Hay que rebasar la lógica para vivir lo grande que existe dentro de lo pequeño.”
“A mis ojos, la lentitud era sinónimo de ternura, de respeto, de la gracia de la que los hombres y los elementos a veces son capaces.” Pierre Sansot. Du bon usage de la lenteur.
Con unos amigos estamos haciendo delantales. Estamos en etapa de pruebas.
Yo diseñé el “delantal–tutú”: un delantal de liencillo bordado a mano, con volados de tul.
Esta mezcla de telas, simboliza la convivencia de lo rústico, la sencillez, lo compacto, la tierra (liencillo) con la fantasía, lo volátil, lo suelto, el aire (tul).
Trabajo frente a una ventana desde donde veo árboles, pájaros y un camino de tierra. Veo, en los bordes, florecer la hermosura. Primero la idea, así empieza para mí un trabajo. Después la experiencia del hacer. Un hacer manual, manso, reflexivo. Me gusta crear imágenes despejadas, que transmitan serenidad. Me gusta la idea de lo apacible, lo reparador. Generalmente uso colores-tierras/cielos/montes. Me interesa la dimensión poética y contemplativa de la vida, del ser/hacer. Que algunas cosas no se comprendan del todo, me parece bien… Así es. Me entusiasma soltar pequeños guiños, hacer citas. Me gusta inventar más allá del texto, unirme a él, caminar alrededor… Mis ilustraciones no cuentan historias, más bien contemplan momentos, estados, pasajes. La rama que cae… De las historias, me interesan los elementos encontrados en ellas, la poética combinación de esos elementos… vestido de flores- árbol tumbado- ropa tendida… Y entonces evidenciar los casi-(des)encuentros entre las cosas.
“FLORAL” Leyendas de flores. (Función que ilustré en 2007) La primer lámina: el título, con una roseta calada, que al pasar se llena de los colores de la lámina de abajo.
Una figura móvil en la lámina final: un diablito “que va y viene” regando con manguera sus plantas, bajo la luna.
Del Kamishibai (teatro de papel) me maravilla su naturaleza sin artificio, su encanto sencillo, la gracia del modo mecánico-manual de pasar de una imagen a otra.